Terminator tiene una larga mitología fuera del cine, y los cómics han sido un medio utilizado para expandir el legado de la historia plateada por James Cameron en la primera y segunda entrega de esta franquicia cinematográfica. Alan Grant se encarga de contar una historia corta en el futuro azotado por las máquinas en Terminator Suicide Run.
Un grupo de rebeldes es atrapado en medio de una misión, mientras las bajas en el grupo comienzan a aumentar con el ataque imparable de los Terminator, el grupo avanza como puede, tratando de proteger a una chica con dificultad para moverse, pero que es vital para el éxito de su plan.
Debiendo recurrir a tácticas de guerrilla, los vemos pasar problemas con un grupo pequeño de Terminators, quienes sin reparo alguno, los eliminan brutalmente. Mientras tratan de llegar a u objetivo de misión, conocemos un poco de la historia de la frágil Ali, miembro de la resistencia humana que debe llegar al final de la misión cueste lo que cueste.
Todo esto apoyado por el arte de Frank Teran, que presenta que este mundo como un cementerio de la civilzación humana cuyos colores son los que dan las luces de las llamas y los láser. Suicide Run es una breve lectura que nos muestra un vistazo a los héroes anónimos de un mundo en conflicto con las máquinas.
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